La amistad y sus circunstancias
Después de unos días complicados, en los que la desorientación te invade, y todo aquello que te rodeaba y te hacía sentir tranquilo se esfuma, como si un mago hubiera tramado el mayor truco de magia jamás contado en tus propias narices, vuelvo para hablar sobre la amistad.
Porque hace ya tiempo, en una mesa de una cafetería, en un pueblo a las afueras de Barcelona,
y rodeado por buenas amigas, nos preguntábamos qué necesitamos de una
persona para asegurar que es nuestra amiga. Y claro, surgían las dos
posiciones que tanto han polemizado en la vida, como si se tratase de
dos partidos políticos o de dos equipos de fútbol.
Por una parte, los que defendían esto de la amistad como un concepto metafísico, que está por encima del bien y del mal, y que se mantiene porque los dioses del olimpo, en otro momento y en otro lugar que no eran precisamente estos, habían decidido que dos personas fueran amigas. En el otro bando, los pragmáticos, aquellos que sin llegar a sentir la amistad como una ciencia matemática, pero casi necesitan de la misma exactitud a la hora de medirla, y plantean criterios abiertos para valorar si una amistad en concreto existe o es tan solo una quimera.
Yo me preguntaba de que lado estaba, y a día de hoy todavía no sé qué pensar. Muchos de vosotros, hábilmente, os situaréis en el punto medio, porque hay está la virtud, ¿no? Pero ese punto medio es prácticamente utópico, creo que no existe, y por lo tanto más bien existen las aproximaciones, a un bando u a otro, con las imperfecciones que eso conlleva.
¿Un amigo se busca, o te tropiezas con él? ¿Es para siempre, o va por ciclos, como la moda? ¿Es necesario verlo, hablar con él, sentirlo cerca de una u otra manera, o basta con saber que potencialmente está ahí aunque en realidad nunca esté?
Un abrazo a todos, de nuevo...




Comentarios sobre La amistad y sus circunstancias
Qué tal campeón?
Creo que tengo derechos históricos (ahora que están tan de moda), al igual que obligaciones, como para ser el primero que te deje un comentario en este post...
Y veo que vuelven a rondar por tu cabeza pensamientos que no hace mucho te golpeaban la cabeza. Y esos mismos pensamientos, ayudados por otras historias, te hicieron replantearte tu escapada a Barcelona...A decir verdad, yo ya sabía que volverían, de hecho lo pensé la semana pasada, y aquí están.
Pero creo que no te lo vas a tomar, ni te lo estás tomando, como entonces...Y eso me alegra. Aunuqe uno tendrá sus bajones, además muy lógicos, porque no estamos atravesando nuestro mejor momento como "grupo", no crees?
Y no voy a escaquearme de la pregunta...No voy a situarme en ninguna de las dos categorías que defines, pero te voy a decir que Amigos con mayúsculas hay pocos, muy pocos, quizá 2 ó 3...Lo demás, como dijo una vez un filósofo francés, son "fragmentos de amistad".
Buen día!!
PD: vaya un nombre raro el de tu colegio, no? Parece escrito en ruso...jejeje
Supongo que estaba esperando el post adecuado para hacer mi desembarco en un blog que es muy importante para una persona que para mí es a su vez muy importante.
Como tengo fama de ir al grano y de mojarme y meterme en todos los charcos no os defraudaré: las relaciones humanas son complejas y se componen de muchos elementos, ponerles etiquetas es complicado y además están sometidas al vaivén del tiempo y de las circunstancias. Dicho esto, mi opinión es que para calificar algo de verdadera amistad, al menos, deben existir tres elementos fundamentales:
1. Que esa persona se preocupe altruistamente de tu bienestar vital. Que le importe, en la teoría y en la práctica, tu felicidad y haga lo posible por ayudarte a conseguirla.
2. Que con ella no te sientas juzgado, condicionado o censurado. Es decir, que esa persona te transmita la sensación real de que puedes expresarte y comportarte libremente con ella sin que eso vaya a suponer un menoscabo en su valoración sobre ti o en su aprecio por tu persona. En una palabra, que te sientas libre.
3. Que puedas contar con esa persona para aquellas cosas más duras de la vida. Que cuando te encuentres ante una situación crítica pienses en ella como punto de apoyo para seguir adelante y que, efectivamente, ella te preste, en la medida de sus posibilidades, tal ayuda. Y, viceversa, que tú estés dispuesto a hacer lo mismo con ella, incondicionalmente. ¿Os habéis planteado alguna vez a quién os gustaría tener a vuestro lado o de quién os gustaría despediros en el momento de morir?
Lógicamente, traducir estos tres elementos en una de las dos posiciones teóricas es bastante complicado. Pero eso no me lleva a una posición típicamente intermedia de "hace falta un poquito de esto y un poquito de lo otro", en plan rellenar una botella con 50% de cada cosa. Creo que hacen falta las dos, pero hacen falta al 100%. Todo lo demás... puede ser maravilloso pero yo no lo calificaría de amistad, según mi modo de entenderla.
Abrazotes
Vaya! he hecho un breve receso en mi agobiante mañana de estudio para despejar un poco mis confusas neuronas opositoras y como si de una intuición se hubiera tratado, he encendido el ordenador y me he metido directamente en tu blog a pesar de que por el ritmo de actualización que lleva hasta ahora, no creyera que hubiera nada nuevo escrito en él. Pero afortunadamente no ha sido así.
Creo que todos esperábamos esta entrada, o por lo menos yo sabía que llevabas tiempo rumiando en tu interior una sensación que no es nueva para ninguno de nosotros. Hemos discutido muchas veces sobre este tema y en algún momento de nuestra vida a todos nos ha removido algo por dentro. En la vida todos atravesamos momentos delicados en los que la percepción de las cosas, de lo que nos rodea, no acabamos de asimilarlo y necesitamos el apoyo de los más cercanos.
Sabes Javi, el único secreto que hasta ahora he descubierto en esta vida para ser feliz, es el saber adaptarse a los cambios, porque todo, absolutamente todo en esta vida está en movimiento y se transforma, para bien o para mal, se mueve. Las personas no somos ajenas a esta inercia vital y por tanto, tampoco nuestros sentimientos, ni nuestras formas de expresar lo que sentimos. Con esto lo que quiero decir es que las circunstancias cambian, y la forma de relacionarse con las personas también. Me encantaría que siguiéramos jugando al fútbol los viernes por la tarde todos juntos como lo hacíamos en otros tiempos, pero no lo hacemos porque se han modificado nuestras obligaciones y nuestras prioridades, pero eso no quiere decir que hayamos dejado de sentir la amistad en toda su extensión. Cada uno somos diferentes pero nos queremos y sentimos aprecio y admiración por los otros. Cambiarán las circunstancias pero no los sentimientos porque de una u otra forma siempre estaremos ahí. Yo, tengo cosas tuyas en mi personalidad, igual que de Fer, o de Nachete o Davicito, o Chusi o Goyo, igual que vosotros de mi y eso no es por casualidad.
Creo que Nacho ha dado en el clavo en el punto 2, las relaciones humanas sinceras deben conseguir que quien tienes al lado no sienta juzgado, condicionado o censurado. Y no podemos clasificar los amigos en grupos cerrados, porque un día esas personas, o esos grupos no serán los mismos, en esencia si, pero no en todas sus expresiones. Todos sabemos que hay personas con las que nos gustaría compartir mucho más y que por su forma de ser no lo podemos hacer y para mí, eso no le quita la etiqueta de gran amigo. Es cierto que las vivencias entre las personas son las que te hacen crear más vínculos y unirte más, pero por suerte, todos tenemos una gran base bajo nuestros pies que no permitirá que a pesar de nuestros vaivenes, nos vayamos demasiado lejos.
Niño, vamos arriba, que merece la pena sonreír y ser feliz. Los momentos malos solo son la antesala de otros mejores.
Os quiero, Sánex.
Apreciados amigos,
Dada la situación generada en los comentarios, he tenido que intervenir, cuestión ésta que me gusta reservarme sólo para las grandes ocasiones, porque bastante soportáis con las parrafadas que dejo caer en mis entradas. Pero esta vez las referencias a ciertas cuestiones me han hecho creer que eran necesaria mi intervención.
En primer lugar, no escribí en el título de la entrada: "De vueltas con la amistad", sino "De vuelta...con la amistad", haciendo referencia a que después de un largo tiempo sin publicar nada en mi blog era hora de volver, y creía que ese tema merecía la pena. Y no es que estuviera "de vueltas" con ese tema, es decir, hasta el gorro. He cambiado el título, para evitar confusiones.
En segundo lugar, no estoy pasando por buenos momentos, es cierto, pero es lo que tiene buscar trabajo con tan poco éxito que seguimos en la misma situación que a mi llegada a Murcia. Y sí, 2 meses no es mucho tiempo, pero si echáis un ojo a la entrada de "Viajar en el tiempo", os daréis cuenta que el tiempo es relativo, depende de quién y cómo lo valore. En cualquier caso aquí la empatía juega un papel fundamental.
En último lugar, gracias a todos por las aportaciones, y claro que sí, por los ánimos, aunque estos espero que se vean reflejados en un éxito laboral en breve, ojalá. Me ha encantado la definición de Nachete de amistad, aunque como no, su posibilismo le lleva al final a no posicionarse todo lo que algunos querrían
. Y sí Nachete, el resto tampoco se posiciona lo suficiente, pero había que picarte un poco.
Un abrazo a todos (a ti también Davicito, aunque sólo leas el blog y no te animes a comentar)
Mira, ha venido al pelo:
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Abrazos, Fer.
La verdad es que es un tema complicado. Las definiciones siempre lo son: encontrar una serie de conceptos que engloben un conjunto de cosas que tenemos en mente, similares pero no iguales, y que a la vez excluyan a unas tantas otras que también son parecidas. A los humanos nos gusta etiquetar, poner nombres a las cosas, y los nombres en el fondo no son más que resúmenes, categorías generales que no pueden ser fieles a la realidad en todos y cada uno de los casos.
Me gusta mucho la "definición" de Nachete. Los tres puntos que ha indicado son muy importantes y definitorios de lo que es una relación de amistad, yo creo que lso que más.
Sobre lo que planteaba Javi en la entrada sobre el origen o explicación o cuantificación de la amistad... Creo que la amistad, aunque "debe" y suele cultivarse, no es una actividad, sino un sentimiento, y como tal no puede medirse o indicarse fácilmente mediante hechos, actividades o intercambios, sino por lo que se siente o se opina de otra persona de manera subjetiva. La amistad surge en gran medida de "compartir", y me refiero a compartir en el sentido más amplio de la palabra. No sólo compartir experiencias sino también modos de pensar o de ser, tener la sensación de que ambos vivimos en cierto modo en "el mismo mundo" o en "mundos cercanos", compartir una realidad común. De esta manera uno sabe un amigo puede comprender sus circunstancias y sentimientos de manera cercana y no "desde fuera" y por lo tnato no juzgarlos o tacharlos a la ligera. Igualmente las penas o alegrías de un amigo nos afectan a nosotros en parte, pues su mundo forma parte del nuestro... En fin, quizá se me ha ido un poco la pelota y me he apartado de la idea original ^_^
En fin resumiendo, sobre las dos posturas comentadas inicialmente, la amistad puede tener algunos orígenes y síntomas observables y "cuantificables", pero como el sentimiento que es, tiene sus propias motivaciones "irracionales" (más que irracionales me gustaría decir, "demasiado complejas y oscuras como para entenderse fácilmente) y una naturaleza capaz de arraigar en nosotros y sobrevivir a pesar del tiempo, los cambios o las circunstancias.
Saludos
Manolo, me han encantado tu comentario, creo que has sabido darle la visión correcta al tema. Estoy completamente de acuerdo con tu aportación. Me alegra verte por aquí y si es con estas aportaciones, más todavía. Un fuerte abrazo compañero.
Besos, Fer.