Buscamos respuestas pero no las encontramos...
¿Cuántas veces nos hemos sentido así? ¿Cuántos momentos de nuestra vida representan callejones sin salida que nos obligan a retroceder y buscar alternativas vitales? Yo me sentí así hace unos años. Quizás me he sentido así siempre, pero fue ese momento el que me hizo tomar verdadera conciencia de mi ineptitud para andar el camino.
Cuando estás navegando de noche y no divisas apenas más que las olas que te rodean y el barco que te sustenta, buscas con extremada necesidad un faro, un faro que te oriente y te permita llegar a buen puerto. Yo aquel día perdí a mi faro, y supe que nunca lo volvería a tener a mi lado, al menos tal y como desearía.
En un día como hoy, que decido inaugurar un largo camino por los senderos de la comunicación virtual, merecía la pena recordar aquel faro que siempre estuvo ahí, iluminando los mejores momentos de mi vida, desde mi nacimiento. Y sin lugar a dudas pensó que sólo esperaba lo mejor de mí. En días como estos recuerdo el valor que tienen las cosas, Cosas de la Vida...
Un saludo muy grande para todos aquellos que quieran compartir conmigo todas las vivencias, pensamientos y sentimientos que forman parte de mí, y ahora de ti.
Y gracias a Sanex, un gran amigo, por insistirme en que esto merecía la pena, ¡claro que sí! Tu persistencia y seguridad te llevarán donde nunca soñaste jamás campeón.
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