Ojalá volvamos algún día a Ermua
Hace tiempo que quería escribir sobre este tema, deseaba profundizar más de lo que ya lo había podido hacer en una entrada anterior, en la que hablaba sobre esa paz que pregonaban muchos a los cuatro vientos...Posiblemente, en esa ocasión hubiera sido menos duro, hubiera dado más rodeos dialécticos, pero esta vez no me lo puedo permitir, porque creo que no sería justo.
ETA ha comunicado esta mañana que rompe "de manera oficial" el alto el fuego que hasta la fecha había mantenido, incluso después de atentar contra la nueva terminal del Aeropuerto de Barajas o provocar indirectamente la muerte de un anciano en uno de los muchos ataques de la Kale Borroka ("lucha callejera" en español, terrorismo etarra versión callejera en lenguaje universal). Después de este comunicado, es inevitable echar la vista atrás, y analizar los pasos acometidos por unos y otros.
ETA siempre ha sido un grupo terrorista, nunca dejó de serlo, y como mucho lo único que hemos visto es un debilitamiento de su capacidad armamentística, o sus diferencias internas, entre la parte más violenta y la más política. En el fondo han ido de la mano con Otegui a su cabeza, con una claro alejamiento respecto a la situación del terrorismo del IRA en Irlanda, y es que en el caso de ETA es la parte violenta la que ha marcado inevitablemente los tiempos, mientras que en el IRA el Sim Feim era quién dirigía la orquesta. En cualquier caso que no se engañen algunos, cuando intentan separar en su cabeza a Batasuna, ANV, Partido Comunista de las Tierras Vascas y demás partidos políticos, pertenecientes a la llamada Izquierda Abertzale, de los miembros más violentos del grupo terrorista etarra, más bien son el complemento perfecto que justifica dentro de su perversión maquiavélica el uso de la violencia bajo cualquier concepto. Ya se sabe, el fin justifica los medios...
Y es que ese ha sido el máximo error, como en su momento también lo fue con el PP, del PSOE en el Gobierno Español: el pensar, con mayor o menor inocencia, que afrontando una negociación con el brazo político de ETA se conseguiría modificar y reconducir las fauces del tigre terrorista. Otra cosa bien distinta es el pecado de las concesiones, y aquí el Gobierno Español actual ha superado cualquier expectativa posible dentro del contexto político actual: De Juana Chaos, Otegui, ANV...¿El fin? La paz, esa paz que ya critiqué en su momento, y cuya demagogia ha hecho tanto daño al país. Porque se puede hacer demagogia de la guerra, pero también de la paz, paradójicamente. El PP en el pasado cometió la imprudencia de pensar que apoyar a Estados Unidos e Inglaterra en la guerra de Irak podría beneficiar al país, y parte del pueblo español salió a la calle para decirle que se equivocaba. Todos en ese momento entendimos que era lógico que hubiera una oposición frente a ese tipo de decisiones, pero sospechosamente ese entendimiento se ha ido al traste cuando hemos tenido delante la difícil posición de tener que plantear a un Gobierno Nacional que su política antiterrorista no era la adecuada. Los gritos de aquellos que han pregonado y siguen pregonando lo indignante que resulta en un momento así la falta de unidad entre los partidos políticos tienen una memoria extremadamente selectiva, y es que parece que no aceptan que la verdadera riqueza de la Democracia reside en la diversidad de opiniones, incluso en temas que aparentemente tendrían que contener una unanimidad de pareceres. Pero no, y aquí es donde reside la auténtica demagogia. Resulta que el PSOE, que se aleja de manera totalmente imprevisible del Pacto Antiterrorista y de la Ley de Partidos, plantea la crítica de la falta de unidad a los que se han mantenido en la misma posición que hace unos años. Y esto no sólo lo defienden los que piensan que no se han movido de una posición determinada, sino también lo apoyan personas como Fernando Savater y Rosa Díez, y posiblemente José Bono si no fuera tan políticamente correcto con su propio partido, socialistas que han visto como su propio partido traicionaba las ideas que en su momento les llevaron a los Pactos anteriormente mencionados porque creían que el fin justificaba los medios...
Para el PP, políticamente hablando, y para España, humanamente, el atentado terrorista del 11-M en Madrid supuso un antes y un después. Algunos lo quieren relacionar con la participación en la Guerra de Irak, otros ven en ese ataque una red conspiratoria para echar al partido gobernante hasta entonces. Sea una u otra opción la verdadera, lo cierto es que el PP no fue el asesino que algunos querían ver, pero sí tuvo responsabilidad política sobre la gestión que las Fuerzas de Seguridad del Estado realizaron antes y durante el atentado. Ahora el PSOE en ningún momento será el asesino de aquellas futuras víctimas que desgraciadamente tendremos, pero sí tendrá responsabilidad política sobre el rearme del Grupo Terrorista ETA, y sobre las concesiones que han ido más allá de acercamientos de presos etarras. Como ciudadano de este país, me veo en la obligación de denunciar este hecho, porque creo que forma parte del sentido de la Democracia, y sinceramente no creo que esto quite ningún ápice de apoyo a las Fuerzas de Seguridad del Estado, que se merecen nuestros mayores deseos de éxito, porque su éxito será el nuestro. En mi opinión no debemos confundirnos (por más que Pepe Blanco, en sus muchas y variadas ruedas de prensa en forma de teatrillos circenses, nos intente hacer ver lo contrario) de la auténtica utilidad de la diversidad de opiniones en temas como el terrorismo. Que no nos dé miedo decir que pensamos lo contrario, y por supuesto a aquellos que piensan que la gestión de la política antiterrorista hasta la fecha ha sido intachable que salga a la palestra y lo defienda tan dignamente como lo puedo estar haciendo yo, pero por favor, no neguemos la existencia de la oposición, porque sólo así nos cargaremos en pocos días lo que tantos años nos ha llevado construir.
Y por cierto, una pequeña matización para terminar. Cuando se habla de que la mayoría se impone a una minoria en el Congreso de los Diputados, que no nos engañen. La representación del pueblo se traduce a través de votos individuales, y 10 millones de votantes representan prácticamente el 50% del electorado actual. Que en el otro 50% se sitúen prácticamente todos los partidos políticos existentes menos uno, no quiere decir que esa mayoría tenga mayor validez electoral. En todo caso como estrategia política es fabulosa, porque supone el desgaste del partido político que queda aislado, pero es curioso como esto lo apoyan y defienden enarboladamente aquellos que critican el bipartidismo, cuando si continuamos en esta línea lo único que se puede llegar a conseguir es un monopartidismo rodeado de partiditos sin trascendencia en cuanto a número de votantes, que nunca supondrán una verdadera oposición. Vaya, esto me suena...¿no lo hemos vivido antes?
Ojalá volvamos algún día al Espíritu de Ermua...
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